Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Caleidoscopio

Amor sin palabras

Tú compones la música
el canto puro de la vida.
Lo haces por amor hacia mí,
porque sabes que así llegas
a mi alma y mi corazón
y es por eso que yo
la toco para ti,
porque así es como
demuestro lo que
siento por ti.
Una simple melodía,
un todo sentimiento
que une las palabras sin sentido.
Por que si lo que sientes
no tiene forma de decirse
tendrás que componer tus sentimientos
para mí en el soneto más bello
y yo te amaré con la música.

Eterna

Ella nació en el bosque
por el error de una
alquimia inexacta,
dos lunas y un cometa
fueron necesarios
para que aquel sonido
se escuchara
de por vida en las noches.
Ni parecido al suspiro
de la muerte, tan triste,
solitario y melancólico.
Que al oírlo sólo lágrimas
caían de mi rostro.
Al mirar tan frágil
y débil corazón,
que le rogaba a la luna,
me di cuenta que no
es sólo un sentimiento
el dolor, si no
que es la sensación de
incompleto, indefenso,
vacío por dentro.
Porque amar y
no ser amado
es como oír
el triste aullido
de esa loba que le pide
a la luna por un amor,
enceguecido por un
sol de amanecer.

Fotograma de vida

Todo vuelve a empezar
una misma imagen,
una fotografía.
Al final de la línea
el conocido final de
esta historia.
Una rutina pasajera
un viaje sin retorno.
El tiempo inexacto
de esta vida en duda,
que no me dice
cuándo comenzar a vivir,
un tiempo que no tiene
principio ni fin
sólo presente.

Nunca

Que para no desintegrarme
hago fuerza para estar
unido a tu amor.
Porque ni un sol que
colapse en una supernova
destructiva borrará de
mi mente su bella sonrisa.
Ni un pulstar que
se materialice en
un agujero negro
para absorber todo
menos ese sentimiento
que me une a tu alma.
Pero nada de nada podrá
separar lo que siento por ti
de mi corazón.

Perdición

No me libero de esta fuerza
que me hunde, que me arrastra.
Es como un nudo en la garganta,
que me enmudece y asfixia.
Un temblor en mi espalda,
estremecimiento del cuerpo,
tan latente y escalofriante.
Sólo pienso en liberarme
y no encuentro una salida,
sólo veo pasillos por donde correr
y rincones donde esconderme.

Santa

Miro a tus ojos
y veo sólo eso,
que me escondes,
tras una sonrisa satirizada
de un hipócrita corazón.
Me hartas hasta el final y
asqueas a cualquiera.
Mero odio aluden tus palabras,
mentiras que oscurecen la vida y
malgastan almas.
Antes que puedas regresar
yo te echaré para que no llores,
porque a mi mano le enseñaste a
acariciar y no a pegar.
Mas creo que no podré vivir
bajo este conjuro malicioso.
Por que cada vez que te veo
siento como calor en
el pecho y en tus ojos un
reflejo lejano de una
lágrima de tristeza.

© Vicente Rumi Guillamón