Mondo Kronhela Literatura - Literatura On Line


Volver al Listado de Autores
1

Las antiguas de mí misma
deben haber muerto
en fibras blancuzcas,
en aserrines
         tropezándose en sus mismos pies,
         ahorcándose en sus propios brazos.

Las otras de mí
deben haberse contenido el peso de las pupilas
         en los pañuelos de sangre,
         deben haberse colgado en los muros
         a desgajarse el pellejo a piedras.

Encuentro que estoy hecha de fríos
         como las otras
                   lo sé porque el dolor de vivir
                   se me ajusta a la espalda
                   y me circula como un hematoma negro.

Voy oscura, descalza
         como si ya me hubiera unido a las sombras para siempre
         como si ya hubiera vivido siempre
                   trago cuchillos,
                   me deleito sorbiendo agua sal por las ternillas
                   hasta llenarme el estómago,
                   hasta volverme cianótica.

El dolor es una especie de éxtasis:
         lloro detrás de la cortina
         y me gusta cómo mis lágrimas se van espesando.
                   Es como haber ingerido solvente.

¿Hasta cuándo podré reír?
          no puede existir un placer tan gratificante
                   como el dolor que me abunda.
¿Hasta cuánto fuego podré tolerar?

Estoy hecha de eritemas
como quien guarda alacranes en el cajón
                   y se los traga
                   y deja que lo piquen hasta hacerse inmune.

No hay poción, ni raticida para el dolor
         solo me queda apretarlo hasta que de tanto apretarlo
         me vuelva insaciable.
         Sin embargo
         hoy no estás y eso si es insalvable
         es una nueva mutación del dolor.
         Las otras de mí deben haberse colgado en los muros
                   y despellejado a piedras.

 

© Rocío Soria
Imprimir todos los textos

Volver al Listado de Autores

Kronhela Ediciones Argentina - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ARGENTINA