Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Mi epitafio

Un escritor escribió una vez algo así como: "Escribir sobre uno mismo es muy incómodo, así que mejor voy a apoyar el cuaderno sobre el escritorio". Yo no uso cuadernos para escribir, ya que tengo tan mala letra que ni yo mismo puedo descifrar mis garabatos. En cambio, uso este maravilloso invento de la técnica moderna llamado computadora. Gracias a ellas me gano el pan diario. Bueno, no es exactamente por los escritos que en ellas compongo, sino por saber comprenderlas a fondo...si a veces pareciera que fuese yo una parte de ellas, algo así como un minotauro con cuerpo de hombre y un monitor de 17" por cabeza.

Ahora vivo en Suecia, donde nací por segunda vez hace ya casi 20 años. Mi primer vida fue tumultuosa, llena de peligros e inseguridad, muy distinta a ésta que ahora vivo. Me morí a los 17 años y me enterraron en un pueblo minero en el sur argentino, donde las casas eran grises, la gente era gris y la naturaleza era gris. Y a la espera de mi segunda muerte, decidí que no habría nadie mejor que yo para escribir mi epitafio:

Nací hace mucho tiempo,
en aquel otro lugar,
donde la pampa inmensa
choca con el mar.

Después llegó un hermano
a completar el hogar.
Y nos fuimos todos juntos
a la ciudad capital.

Crecí y fui a la escuela.
Me gustaba estudiar.
Sacaba buenas notas.
Leía en lugar de jugar.

El viejo andaba en política
y yo lo seguía detrás.
Mi barra fue el partido,
mis amigos, camaradas.

Vino el golpe de estado
y nos llamaron subversivos.
Para salvar el pellejo,
tuvimos que andar escondidos.

Y llegamos al exilio,
un invierno largo y frío.
Aprendí el otro idioma
para no morirme de hastío.

Estudié, me casé,
tuve dos niños.
Amé a mi mujer,
A todos les dí mi cariño.

Fui tío, suegro y abuelo.
A veces mimado, otras odiado.
Trabajé mientras me dio el cuerpo.
Traté siempre de ser honrado.

No debo nada a nadie.
Hice la vida que yo elegí.
No he herido ni asesinado.
A nadie culpé, a nadie vendí.

Quisiera que alguien me explique,
esto que yo no comprendo:
que bajo siete pies de tierra,
mi cuerpo hoy se está pudriendo.

Q.E.P.D

© Oscar Prada