Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Apocalipsis

En Mururoa se abrió una grieta extensa
por la que la Tierra lanzo su vómito radioactivo.
Los depósitos de deshechos nucleares,
como llagas purulentas,
contaminaban todo a su alrededor.
Los ríos, lagos y mares se secaron,
mostrando los esqueletos herrumbrosos
de navíos, plataformas petrolíferas
y barriles de basura química.
La capa de ozono ya no existía
y el Sol, antes bienhechor,
quemaba sin compasión a plantas y animales.
Las pestes asolaban las cosechas
y las enfermedades ocasionaban estragos
a una población muerta de hambre,
sumida en la miseria...

El fin de la Tierra estaba cerca.
Ante este espectáculo dantesco,
un hombre, de pie en lo que fuera un olivar,
exclamaba mirando al cielo:

Qué hemos hecho, Señor,
para merecernos esto?

La respuesta no se hizo esperar:

No me echen a mí la culpa,
de lo que ustedes mismos causaron.
Yo les entregué un paraíso
y miren como me lo han dejado.

También les hice una advertencia:
que de pecar tuvieran cuidado,
pues es éste el fruto,
de la suma de vuestros pecados.

La avaricia, la envidia,
la codicia y el asesinato entre hermanos
dió este resultado.
Yo, me lavo las manos!

Han hecho uso indebido,
de mi Marca Registrada,
para llevar a cabo guerras
y masacres encarnizadas.

Y a los que hubiesen podido
revertir este proceso,
los han asesinado,
torturado y encarcelado.

Mi único error fue
el darles la inteligencia,
pensando que la usarían
para bien administrar la Tierra.

De los recursos del planeta,
unos pocos se adueñaron,
quedando el resto en la miseria,
en un mundo contaminado.

Y ahora me vienen con quejas!
si yo les di una perla en el Universo,
y ustedes la malgastaron.

No me queda otra alternativa
que recomenzar en otro lado,
pues a este mundo de ustedes
me lo han finiquitado.

© Oscar Prada