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Los conflictos bélicos y la manipulación de las mentes

"El mundo debe reanudar de inmediato la lucha por una cultura que erradique para siempre la violencia y el odio de la faz de la Tierra y alimente la esperanza de construir, en el siglo XXI, la siempre postergada civilización de la paz, la convivencia y la armonía entre los pueblos".
Extracto del editorial de La Nación, 12 de septiembre de 2001.

por Laura Rotundo


Presentación

Ignacio Ramonet es director de la revista Le Monde Diplomatique. En su libro "La tiranía de la comunicación", Ramonet dedica un capítulo a "los conflictos bélicos y la manipulación de las mentes".

El autor explica cómo, con el avance de la tecnología y de la globalización de la información, se generaron nociones como propaganda, guerra psicológica y desinformación. Además, trata de explicar que el desarrollo de estos conceptos transformaron la relación entre guerra y medios de comunicación.

Sería interesante tomar hechos puntuales de la gran guerra que comenzó el 11 de septiembre pasado con los ataques terroristas contra Estados Unidos y ver cómo las nociones antes mencionadas forman parte de este lamentable acontecimiento.

El tema es entonces, intentar ver el rol del periodismo (estadounidense y argentino) respecto a este conflicto bélico que se está viviendo y que origina, entre otras reacciones, una guerra psicológica y una desinformación como consecuencia de la superabundancia de información.

Para poder llegar a una conclusión sobre el motivo de porqué surgen estos impulsos, es necesario hacer una breve referencia a esta "globalización de la información".

Globalinformados

Cuando uno habla de globalización, está refiriéndose a que algo no tiene límites geográficos. En este caso, hablamos de las noticias que traspasan las fronteras del lugar en donde surgen.

La guerra actual o la operación "Libertad Duradera" tiene en vilo al mundo entero hoy por hoy por todo lo que una guerra implica. El avance tecnológico permite aparentemente, ver los hechos cómo si estuviéramos en el lugar donde ocurren.

Sin embargo, nadie nos garantiza que lo que nos informan es realmente lo que está sucediendo. Los medios de comunicación están sujetos a intereses de los grupos multimedios y empresas periodísticas a los que pertenecen. Por este motivo, hay noticias que no se difunden y otras que se fomentan acorde a la conveniencia e ideología de cada medio.

Un ejemplo de esta afirmación es el de las imágenes que la CNN transmitió el mismo 11 de septiembre, horas después de que Estados Unidos sufriera los ataques a las Torres Gemelas y a un ala del Pentágono.

La cadena de noticias Cable News Network (CNN) proyectó un video que mostraba a un grupo de palestinos festejando supuestamente el horror que Estados Unidos estaba viviendo en ese momento y que observaba con asombro todo el mundo.

Días después del atentado, se rumoreó en un e-mail que esas imágenes eran viejas y que pertenecían a una celebración palestina de 1991, cuando Irak invadió Kuwait. Este rumor fue desmentido por la CNN, que emitió una Declaración Oficial negando el montaje de estas mismas imágenes.

Con hechos como éstos se origina en la sociedad la manipulación de la información que distorsionan los medios para obtener beneficios propios. Como consecuencia de esta tergiversación, surge además una "manipulación de las mentes" que inmediatamente causa efecto sobre la población, provocando odio hacia los palestinos en este caso, porque uno no puede concebir la actitud atroz de observar que alguien festeja la muerte de miles de personas.

Pero lo peor de esto, es que la gran mayoría de la gente tiende a formar un concepto totalitario sobre los que se oponen a Estados Unidos y lo mismo pasa con Afganistán. Es importante tener en cuenta que el saudí multimillonario Osama Bin Laden no representa al pueblo afgano en su conjunto y que no todos los que pertenecen al Islam tienen una visión fanática y fundamentalista como la del líder de la organización terrorista Al Qaeda.

Lo mismo sucede con los ciudadanos estadounidenses: gran parte de ellos no está de acuerdo con la ofensiva iniciada por el gobierno de George W. Bush, aunque algunos medios tildan, entre líneas, de inhumanos a los norteamericanos en general, cuando en realidad los que están en el poder son los causantes de que los hechos se desarrollen de esta forma.

El periodismo tiene mucho que ver en esta construcción del enemigo por decirlo de algún modo porque en el caso de la CNN, se responde más a los intereses del medio que a la difusión de la verdad y aquí surge la gran pregunta: ¿pasó lo que los medios dicen que pasó?

Guerra psicológica

Es difícil responder al interrogante y saber si los medios están diciendo la verdad o no. Lo que sí es cierto es que la inmediatez, la instantaneidad y la espectacularización de la información provoca que algunos aspectos de la guerra actual sean vistos como propaganda y que se genere una guerra psicológica sobre algún hecho en particular.

Antes de dar un ejemplo, definamos para qué sirve una contienda psicológica. Este tipo de lucha está destinada a apoyar los fines políticos y las operaciones militares en un conflicto armado internacional. Consiste en un conjunto planificado y coordinado de actividades de propaganda cuya finalidad es influir en la opinión pública y en la actitud de la población civil y de los miembros de las fuerzas armadas de los demás países, independientemente de que sean enemigos, amigos o neutrales.

Es interesante observar cómo se generó una preocupación en vano, aunque entendible, por la supuesta presencia del ántrax en Argentina. El ministro de Salud, Héctor Lombardo anunció el 19 de octubre pasado que se había detectado la bacteria en un sobre procedente de Miami que había llegado a Buenos Aires. Finalmente, las autoridades del Instituto Malbrán desmintieron el 1 de noviembre la existencia del bacilo.

La afirmación errónea de que el ántrax había llegado al país fue justificada diciendo que hubo una presión general por parte de la gente, de los medios y de los profesionales. Pero la justificación llegaba después de que más de 4500 sobres "sospechosos" fueran remitidos a hospitales y laboratorios para su análisis, y a la gran cantidad de consultas de personas que creían estar infectadas.

Aquí surge otra gran pregunta que los diarios se hicieron: ¿hubo de parte de las autoridades un manejo apresurado y alarmista de la situación?, intentando desligarse así de la fuerte difusión que le dieron al tema y dejando a entrever que ellos no tenían siquiera parte de culpa por la guerra psicológica a la que se hace referencia.

Hay muchas preguntas que no tienen respuesta pero hay irresponsabilidades que no tienen vuelta atrás en la mente de la sociedad que ya fue víctima de la manipulación de la información.

¿En tiempos de guerra
la información se convierte
en propaganda?

Uno de los tantos informes que aparecieron en Internet después del atentado a Estados Unidos insinúa que en tiempos de guerra los medios no ofrecen información sino propaganda y sugiere que cada uno es dueño de juzgar si la CNN o Al Jazeera son medios de información, de comunicación o de publicidad. Este artículo agrega que según el derecho internacional, toda propaganda en favor de la guerra constituye un acto ilícito y la guerra de agresión, un crimen contra la paz.

Si uno quiere saber porqué el tratamiento informativo es de la manera que es en el caso de la CNN y de otros medios de Estados Unidos como ABC y NBC, obviamente el patriotismo influye en su proceder. Ramonet dice que los grandes medios de comunicación crean una cohesión nacional respecto a la guerra –que debe evitar cualquier tipo de fractura- y, en particular, una postura generalizada de apoyo al gobierno. Se manejan elementos de carácter emocional que inducen a silenciar cualquier expresión de disidencia.

Pedro Brieger es sociólogo. En su libro "Medio Oriente y la Guerra del Golfo" dice que en la era de las telecomunicaciones, la influencia de los medios sobre la población en general y los políticos en particular es tan grande que impide a la gran mayoría de la opinión pública un acercamiento profundo a los procesos sociales, políticos y económicos que modifican el mundo. La apreciación de Brieger se adapta perfectamente con lo que hoy sucede en esta guerra.

Es impreciso confirmar entonces, que la información dada por los medios durante los conflictos bélicos se convierte en propaganda porque estaríamos cayendo en el error de formar un concepto totalitario sobre la posición que éstos toman ante la guerra.

¿Qué hacer ante tanta información?

Parece imposible estar bien informado ante la catarata de medios televisivos, radiofónicos, gráficos y digitales que nos rodean.

Ramón Salaverría es director del Laboratorio de Comunicación multimedia en la Universidad de Navarra y sostiene que las empresas periodísticas, por un criterio economicista, anteponen la cantidad de información producida a la calidad de la misma. No hay mejor consideración que ésta para explicar en pocas palabras lo que sucede con los medios hoy respecto a la contienda entre Estados Unidos y Afganistán.

Por eso, no hay que tomar al pie de la letra lo que los medios nos informan sino tomarlo con pinzas y analizar porqué cada radio, programa televisivo o diario nos informa lo que nos informa. No hay que permitir que se genere esta manipulación de las mentes. Recién después decidimos si creer o no en lo que nos dicen.

Bibliografía e informes leídos para la realización del informe: