D
espedida
libelo dez 

hay un mecanismo complejo de describir, a pesar de ser sencillo para utilizarlo: las diferencias entre las palabras que manipulamos (algo así como su meta-significado, su ontología, su verdadera carga conceptual).  en ellas –y aceptando a posteriori que son recortes de fonemas, o de imágenes, o de lo que digan al respecto diversas teorías-, encontramos un grado diferencial, justo en el nivel de la oposición gráfica; porque de acuerdo a la construcción efectuada, nuestras influenciadoras grafías esgrimirán… 

lo dicho anteriormente puede llegar a parecer cierto, sin embargo, ahora explicaremos a partir de ello.  éste tema propuesto intenta delatar aquello que por sí mismo esconde, algo así como “los lugares de la memoria”

aceptando que podemos recorrer el texto con una atención leve, dedujimos inmediatamente (según otros tipos de teorías) que expresaban algún sentido, irrumpido momentáneamente.  entonces, la incógnita es reconocer dónde se producen los saltos y las sutiles obviedades producidas por ellas
 

  • el esfuerzo pedido es el comenzar a recorrer y almacenar sus significados, dentro de los carriles montados por su trayecto
  • en conjunto, utilizar el actual discurso de la definición (al menos, eso también simula su escritor), y ubicarse en los parámetros del espacio académico: palabras que no son imágenes, sino conceptos de la tópica lingüística (algo así como niveles, dimensiones, planos, paralelos, paradigmas, etc.)
  • multiplicar la exposición de la imagen, a manera de copias entre palabras (fotografías de letras ordenadas), generando una biblioteca conceptual propia del rigor aceptado
  • expandir un sentido ajeno y apropiado (producto de una retroyección interna)
  • grabar las distancias cuantitativas de unas a otras (un parámetro no demasiado preciso, aunque topologizado)
  • percectarlas, en tanto recubren su propia acción: por disponer al lector para una arbitraria selección, mediante fugaces nociones de alquimia verbal 

si volvemos a realizar el mismo esfuerzo propuesto en el punteo anterior, tal vez comencemos a fastidiarnos: un nuevo sentido empieza a espera su solución, a que llegue “el arreglador”.  parece imposible soportar la inestabilidad del sinsentido; como científicos debemos atropellar nuestras expectativas y rechazar lo siguiente: las condiciones de pensar desde la nada

descubrirnos en el desenvolvimiento (palabra que es movimiento, y no espacio), acontece de modo difuso, si lo comparamos con la manera habitual de perceptar: dinámica y motor nos llevan al sentido de los grados de variabilidad conjunta.  en los desplazamientos dejamos aristas descriptivas (en forma de estructuras) y las reconocemos artificialmente por su afección.  una analogía que se traslada del espacio y recorre con el tiempo: tenemos así a nuestra amiga accidental, la mnemotécnica

y los ejemplos ilustrativos son la historia y la genealogía: allí donde una recorrió desde lo perceptual (y geográfico), la otra gravita lo literario y se confunde con lo anecdótico; y si se las interrelacionan, se obtienen los más inesperados resultados (sociólogos psicoanalistas parecidos a matemáticos metafísicos) 

sin embargo, aún aqueja la grave molestia del sentido: recomenzar es tarea de pocos y la mayoría la pasa por alta (según el filósofo, por aprendizaje, por técnica, por ciencia); a esta altura, los rechazos disminuyen, y si no se es demasiado condescendiente, el sentido está completo a pesar de no aparecer la solución 

no nos atrevimos a violar nuestras propias fuerzas de seguridad, las posibles obliteraciones de lo común e informativo: desechamos pensar por la desestimada falacia del absurdo (o la artística manifestación de la guerra) 

pusimos a las palabras en el lugar de lo propio, utilizado públicamente –una especie de megacorporación capitalista de la subjetividad-, y rechazamos su posible pesadilla.  en otras letras, nos dejamos subestimar por ellas mismas, y las desdoblamos por conveniencias que tal vez no vengan al caso 

alejarnos de ciertos juegos del lenguaje parece raro: es decir, que lleguemos a la biblioteca y la bibliotecaria siga hojeando su Proust personal; que funcione sin funcionar, parecido a prohibido sin prohibir...o al revés mejor todavía: reírnos y ver a Alicia conversando con conejos y huevos (aunque a manera de especia, de condimento; no mucho, sin saturar) 

uno de los graves problemas de la filosofía siempre fue el de asociarse con actividades comprometidas por otras causas; nunca se atrevió a buscar su propia asfixia, no se develó como obstrucción, sino que trabajó fervientemente en la dificultosa tarea de la comprensión

allí en donde pretendía expandirse artísticamente, extrapolando afecciones, se recubría como ensayo y dormía a los no entendidos 

pasando todas estas actitudes, pretendieron (palabras y filosofías) deshacerse de la mentira y lo obtuso (por una vieja hermandad con la sabiduría científica); y abusaron de descabellados sueños que abundan en el universal, el singular, y su eterno debate con el general y la inducción (hasta quiso que la historia la defendiera); empero, siempre expulsó a sus poetas, su genuina poiésis 

hoy no pedimos su integración, su replanteo, volver a mirar en forma anacrónica los destinos y posibles caminos a transitar; simplemente no pedimos, y hasta somos indiferentes de sus repercusiones: escupimos fuego y transformamos más allá de las fórmulas propuestas de creación; porque, tal vez, podemos soñar con las palabras, vegetar con la historia, y predicar con las lunas de la galaxia más cercana 

la crítica parece ser una fuerte educación en la izquierda americana: un trabajo de reflexión para los futuros años de desarrollo y crecimiento, en el momento preciso que el viejo continente está cansado y precisa que lo asilen; alguna vez me contaron de personas anunciando el fin del mundo a viva voz por las calles, y hoy sólo me cruzo con chicos panfleteando proclamas partidarias: la grasa de los cerdos llega hasta en el más rico helado 

porque está prohibido inventar las respuestas a los porqué, sin fundamentos, mentir soberanamente (ni siquiera con uso de la parrhesía) 

así que esta fue la despedida, el pasaje como arbusto que se repetirá, como gimnasia del olvido (que no se podrá recordar: la SUBESTIMACIÓN)

 

© Marcos Beltrame
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