Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Los fantasmas

Los fantasmas danzan, se contornean, revolotean por encima de las hojas en blanco, depositadas sobre el escritorio, se meten entre los libros de las estanterías, cambian de sitio los bolígrafos y esparcen el polvo acumulado entre las teclas del ordenador. Y cuando el escritor se cree solo y va desgranando sus quimeras en hojas de un blanco inmaculado, ellos miran por encima de su espalda y mientras van formando figuras geométricas, se ríen a carcajadas del escritor y de sus pretensiones de gloria...

Fantasmas

Personajes olvidados. Hoy me desperté sin ganas de hacer nada, el día es átono como yo mismo, y mejor que así sea, sabes Pierre? cada día me cuesta mas convencerme de porqué debo levantarme por las mañanas y hacer ver que trabajo como cualquier obrero en la fabrica, solo que yo hago ver que trabajo en mi propia casa. Sólo lo hago ver, porque la verdad es que la mayor parte del tiempo me la paso jugando al ping pong, donde mi imaginario adversario es una pared. Si, la soledad del escritor es pavorosa, más cuando uno es consciente que no vale una mierda, con perdón. A veces recurro a la ineludible necesidad que me representa disponer de un sitio en el que vivir con cierta dignidad, y comida con la que poder seguir alimentando el cuerpo, pero cada vez me es mas difícil lograrlo. En mis horas libres, que lo son todas, tu ya lo sabes. Escribo, bueno, es un decir, la verdad es que sólo me defiendo en eso de la escritura. Lo que mejor se me da, es firmar cheques y llenar cuestionarios, porque escribir, lo que se dice escribir, seré sincero contigo. No sirvo para contar historias, lo he intentado, debes creerme, pero no hay manera, las palabras bailan en mi cabeza y una vez en el papel, forman frases demasiado largas, a veces incomprensibles, otras veces, la historia parece ridícula, sin sentido, absurda, carente de la mas mínima chispa. En otras, pierdo el hilo principal, ese que debería ser el motor del que tirara la historia, y me encuentro sosteniendo un relato que se me cae,como castillo de naipes...... Los días pasan sin que logre disfrutar con lo que hago, mi vida me parece cada vez mas vacía y no es por falta de relaciones , que de estas tengo a manos llenas, mi auto- estima anda por los suelos, y no soy capaz de encontrar algo que me satisfaga mínima- mente. Para colmo, empiezo a sospechar que alguien revuelve mi escritorio cuando no estoy, tengo la manía que me vigilan, no se con que fin, pero juraría que no son alucinaciones mías. A veces tengo la sensación que alguien me observa, pero no puedo probarlo. Es una sensación extraña, esa de sentirse vigilado en su propia casa. Mery, ya esta trabajando desde hace al menos una hora, ella siempre supo lo que quería, si no fuera por ella, quizá estaría pidiendo caridad en cualquier esquina, te imaginas? Admiro a estas personas que tienen claro su sitio en la vida. Pero para mi es muy difícil poder ubicarme, y eso que lo intento con todas mis fuerzas. Te creerás Pierre, que intenté escribir mi tercer libro, si, lo intenté, quería hablar sobre la falta de comunicación en las grandes ciudades, pero a la tercera pagina ya no sabía por donde iba, y me descubrí hablando sobre dos lesbianas en los verdes Champs Elisses, repugnante, y descorazo- nador, no poder desarrollar una historia aceptable, ni ser capaz de construir unos perso- najes creíbles y manejarlos con mano firme entre las hojas del borrador. Odio las prisas de este mundo cada vez mas especializado y a la vez me gusta mucho conocer nuevos lugares, hay Pierre, si las cosa fueran mas sencillas, pero entonces se perdería el aliciente de seguir toda tú vida buscando aquello que te colme de veras. Me levanto mientras decido que voy a hacer hoy, después de asearme, me acerco al escritorio donde me aguarda en maldito libro aquel. No soy capaz de seguir y suprimo de un plumazo a las dos lesbianas, que van a mejor vida. En su lugar me centrare en el personaje de una feminista divorciada, creo que seré capaz de desarrollar una persona- lidad convincente. Le doy a la pluma un buen rato y creo que esta vez si que he "pillado" carne, no solo hueso, ensimismado en lo que hago, no me doy cuenta de nada mas, hasta que en una pausa, me viene la familiar sensación de no estar solo, me doy la vuelta y miro, nadie esta detrás mío, nadie me esta observando, estoy solo en la habitación. Me levanto y me acerco al mueble bar, arramblo con una medida de Whisky y paso del hielo, enciendo un cigarro solo por el echo de hacerlo y cuando vuelvo al escritorio, noto que algo esta cambiado, no puedo concretar el que, pero alguien ha estado hurgando en mi escrito. Será por los efectos del alcohol, pero me entró una cierta euforia que espero duradera, le doy a la pluma en busca de unos personajes definidos, por un momento creo que podré conseguir, pero no estoy seguro del todo, esa inseguridad me esta matando como escritor, en fin. Conforme va avanzando la narración, suprimo a la feminista, la transformo en una chica joven, segura de si misma, tengo la sensación que podré sacarle mas partido de esta manera, será el personaje principal sobre el que caerá el peso de todo el libro, creo que esta vez si será la definitiva, ahora solo me falta encontrar el hilo argumental que me lleve a llenar un mínimo de trescientas paginas. Una pretensión demasiado optimista para un tipo que solo ha sido capaz de llenar dos libracos de veinte paginas cada uno, y si fueran de calidad, pues dices, bueno, no esta mal, pero la verdad Pierre, tuve que pagarme yo mismo la edición, y que crees que se vendió alguna? ca, al final pasé por la tienda donde las exponían y les compré, yo mismo veinte ejemplares de cada. Resumiendo, eran dos obras muy malas, ya había empezado mal, recuerdo que durante la "gestación" tuve que suprimir el personaje de un asesino al sueldo, el de una prostituta y el de una ama de casa preocupada por las manchas de atún. Al final, tuve que comprar mis propios libros, después de pagar por editarlos, como ves, un negocio redondo. La cuestión, es que pude editar, lo demás no tiene importancia, ya puedo decir que soy escritor, esta ilusión no me la podrán quitar. Mira Pierre, todo consiste en la fuerza de voluntad, cuando mas mediocre eres, más te empeñas en llegar a ser alguien, y a fe mía que lo e de conseguir, pero no con este tercer libro, con ese no. Me acabo de cargar a la chica joven, no me convencía su desparpajo y la e cambiado por una decoradora de interiores, creo que esta vez si que podré sacarle partido al personaje. dios me oiga. Después de un buen rato dándole al ping pong. La pared es un contrincante muy difícil de saber interpretar, sus rebordes e imperfecciones, son una trampa en la cual, demasiadas veces, la pelota se estrella, modificando su trayectoria y alejándose de mi, casi seria mejor enfrentarse con un enemigo humano, pero la pared tiene una gran ventaja, y es que no habla, mi querido amigo. Vuelvo a sentarme y casi de carrerilla, escribo un buen rato, esto promete, si, están vez siento que los personajes son creíbles, por fin. Poco antes de asesinar a un secundario en una calleja de París, me vuelve la sensación que alguien me esta mirando por encima del hombro, me giro todo lo rápido que puedo, pero estoy solo, como otras veces, sin embargo....Vuelvo a lo mío, pero ya no es lo mismo, las frases se alargan mas de la cuenta y a veces no se como resolver algunas situaciones, empiezo a crisparme otra vez. Cuando oigo el ruido de la puerta de entrada, será Mery que llega del trabajo, respiro aliviado, una sensación de culpabilidad me embarga, pero pasa en seguida, dejo lo que hacía, pues ya perdí el hilo, al menos por hoy, mañana quizá sea un día mas propicio. Por fin, apago la luz y salgo del cuarto. Quizá encuentre una momentánea recompensa, en la sonrisa de Mery. hasta otra Pierre, tú amigo Robert Cariño............, eres tú?

Epílogo

Cuando el escritor abandona la habitación y ésta es envuelta por las sombras, nada se mueve. Pero cuando, durante la noche, la casa se queda silenciosa, unas sombras salen de entre las hojas arrugadas de la papelera, y cobran vida por un tiempo, y se contornean, revolotean por encima de las hojas en blanco depositadas sobre el escritorio, se meten entre los libros de las estanterías, cambian de sitio los bolígrafos y esparcen el polvo acumulado entre las teclas del ordenador. Y cuando el escritor se cree solo y va desgranando sus quimeras en hojas de un blanco inmaculado, ellos miran por encima de su espalda y mientras van formando figuras geométricas, se ríen a carcajadas del escritor y de sus pretensiones de gloria.... Son los personajes que el escritor desechó de su "obra" los que suprimió durante la gestación de sus libros; allí están el asesino a sueldo, que nunca tuvo oportunidad de cargarse a nadie, la prostituta, que ni siquiera tuvo intercambio carnal con ninguno de sus clientes,el ama de casa, que nunca logró sacar una mancha de atún de los vestidos, y con ellos, las dos lesbianas de Les Champs Elisses, la feminista divorciada, y la chica joven....Todos bailando encima de los folios que el escritor a dejado sobre la mesa. La decoradora de interiores los contempla desde su lugar en el libro, aterrada los ve introducirse entre sus paginas, por un rato, serán los personajes principales de un libro que nunca se escribirá. El escritor cree que solo existen en su imaginación, pero no sabe que una vez creados, viven en el mundo de los personajes imaginarios, y nada podrá ya eliminarlos. A su debido tiempo harán pagar a este desagradecido escritorzuelo su atrevimiento por haberlos suprimido, a su debido tiempo...............!

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La mirada

Tenia la mirada expectante
y la sangre revuelta
en la esquina le esperaba
el reto de un nuevo milenio.

Soñador de sueños rotos
hechos con mimbres de cemento.

Sus pensamientos le pesaban
tanto como la vida que le pasaba
silenciosa y veloz junto a su lado.

De mirada soñadora y altiva,
se entretenía buscando aforismos,
pero, solo en contadas ocasiones
el poeta supo parar el tiempo.

En las veces que lo izo...,
hasta le resulto excitante.

Su mano, dudaba cuando quería apresar palabras.
En su pensamiento solo habitaba un sentimiento,
de no pertenecer a este mundo.

Sus pasos cada vez se le acortaban más,
en su retina se fundían la noche y el día,
y su pluma empezaba a temblar cuando...
de enfrentarse al papel en blanco se trataba.

Reto demoledor y a veces siniestro,
cuando la mente se apresta a divagar sin rumbo,
quizá, empeñada en fijar los contornos?
tal vez, pensando como rematar las prosas?
a lo mejor, buscando palabras hermosas?

Pero aquella mirada no abarcaba nada.

Perdida en su propia autocomplacencia,
se quedaba a leguas de la cuasi realidad,
sus pupilas se diluían en espacios sin vida,
las frases eran bonitas pero..., tan vacías.

Finalmente el poeta desistió de buscar,
y se limitó a esconder la mirada.

© Francesc Pedragosa