Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Los tres movimientos

1

Cuando la oscura sombra perniciosa invade la existencia confiada, cuando la noche con sus gritos atenaza el espíritu dormido, utiliza tu marchita audacia, ese valor recóndito que tú mismo desconoces, esa capacidad oculta capaz de mitigar la atmósfera corrupta. Engáñate, considera tu ilusorio afán, hay veces en que la simple voluntad genera un fugaz espejismo, un oasis de confianza. Aprovecha este lúcido momento, verás como la noche opresora retrocede derrotada y deja ver un instante lo que ya creías perdido.

2

Gritos congelados por el tiempo, olvidados pero presentes al instante, con la inmediatez que tiene lo sencillo, las duplicidades consentidas, asimiladas tras repetición perniciosa; pensar que lo normal es lo que siempre ha ocurrido, desterrar la novedad, no merece la pena vivir anquilosado, aterido de frio y de constancia. Maneja los abismos, son los que procuran luz, quizá una luz engañosa, mezclada con espanto, miedo al deseo, certidumbre como plomo; quizá romper la noche sea romper la esencia de lo esperado; necesitar o buscar algo es una justificación. Grita y observa, pero cierra los ojos antes del impacto.

3

Puedes mantener cierto equilibrio aunque te sientas mal a veces, esa respiración que falla, ese latido inconcluso, o simplemente la perversión emanada del entorno; adherida e hiriente maldición, siempre cuidando de no pensar demasiado, porque conoces el roce de las frías aguas, y el inútil palmoteo en el vacío. La acción como algo deseable pero lejano. Confía en la noche tranquila, la traición aquí está lejos.

© Tomás Juan Merino Ortiz