Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Incertidumbre

Me mareo en las vueltas de las indecisiones
no sé cómo domar las riendas de mis pasiones
temo ceder y hundirme en el fango de tus alusiones
porque no son lo que corresponde, y me miento entre tus canciones.

Cómo saber qué mano necesito para no sufrir en la soledad
ya no quiero esa compañía que ausente está
me pueden dar mucho, me pueden halagar
pero en el fondo sigo vacía, no lo puedo aceptar.

Quiero llenarme de orgullo, hinchar mi pecho de gozo
ver esa luz que sólo por mí se enciende,
salir del pozo en el que cautiva me aprisioné
para castigarme por los males que cometí y dolores que me regalé.

Basta de dudas e incertidumbres
la certeza de tus pasos deseo oír
esa seguridad que, aunque ciega, me hará triunfar
en el carnaval de esta vida en la que no salí a bailar.

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Quiero poder no quererte

Quiero seas húmeda arena
cuando mis pies inventen nuestro sendero por la playa;
quiero seas nube para desviar mi mirada
si en el sol la dejo fijada.

Quiero seas aire para guiar mi voz si sucumbe el silencio.
Quiero sepas que por vos lloro...
Quiero lleves mis lágrimas a tu boca
para que tu alma degrade su gusto a hiel.

Quiero que oiga tu corazón
si te grita que te ama mi discreta mirada.

Quiero que dejes de mirarme altivo, soberbio,
para que me consideres una mujer
y dejes de ignorar mi ser
y dejes de burlar mis palabras
y dejes de odiar mi voz.

Y comiences a quererme
y empieces a añorarme,
y yo pueda, para entonces, odiarte.

Quiero que empieces a sentirme en cada paso que se da,
y comience el gusto amargo del amor
a desesperar tus ganas de sentir mi calor,
y esté yo lejos, muy lejos.

Y comience tu ser a correr tras el mío.
Quiero yo, para entonces, no quererte
más bien, no conocerte,
así pueda yo, enloquecerte.

Para que tú: maldita yaga que en mi corazón está clavada
sufras el calvario que el amor disfraza.
Ojalá pueda no quererte,
para que puedas entenderme.

Quiero poder no quererte.
quiero que puedas mirarme,
y no sentir sólo el aire, sentir a alguien.
Quiero poder no quererte,
que me puedas querer, quiero.

Yo, lo puse todo
Vida, cuerpo y alma.
Él, sólo Dios sabe.
Él, no puso nada.

Si supieras que te dije una hermosa verdad
que mis ojos no supieron expresar,
que tus ojos no supieron entender,
que los oídos de tu alma, sordos al amor
y a los gritos del alma de mi silencio
no supieron escuchar de mi amor.

Esa verdad que me sonreía en el pasado
y que hoy me ahoga de tristeza
al descubrirla ignorada.

Si supieras que el extrañarte tanto me hace mucho mal,
más todavía que no haya sido tu corazón
el que habló por vos.

Eras luz y cielo en la sombra de mi soledad.
Eras estrella y luna en la encadilante
Lucha por seguir.

Si supieras que cada mañana
siento mi piel desgarrada,
sudando la despedida de tus caricias,
extrañando tus manos entregadas.

Si pudiera, con un beso darte tanto amor
tanto sentimiento acongojado y olvidado,
y que pudieras acapararlo
en lo más íntimo de tu corazón.

¿Habrás por mí llorado?
¿Habrás soñado con el reencuentro?
¿Habrá hablado tu conciencia sobre mí?
¿Me habrá, tu alma, extrañado las palabras?
¿Habrá, el cielo, recordarte a mi mirada?
¿Habrá, el mar, degustarte a mis lágrimas?

Si supieras que mi corazón, agobiado de llorar
te suplica, en las sombras, de rodillas
que me vuelvas a buscar.

Que vuelvas a sentirme tuya,
que vuelvan, tus únicos besos
a rozar la sonrojada mejilla de mi amor.

Que vuelvan, besos que extraño,
a protagonizar en mis labios
una nueva canción de amor.

Que vuelvas, amor,
en lo lejano de mi esperanza,
y en lo cercano de mi tristeza.

Que vuelva tu abrazo
a ser consuelo en noche de verano,
y pueda el sol reflejarse nuevamente
en tus ojos, mirándome...

Como en aquel momento,
como en aquel ocaso,
como en los silencios que me quedaron grabados
como en los momentos de pasión, para tí olvidados.

Que vuelvas a ser mi todo,
mi amigo, mi compañero,
mi mentira de amor
al saber que no me amabas.

Que vuelvas a ser mi fe realizada
al besarte enamorada.
Fe que hoy se ahoga al no verte
y saberte indiferente.

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Quiero soñar con vos y yo

Quiero soñar que nunca te perdí
que nunca se peló de hojas
el árbol que en la primavera
de nuestro amor florecimos los dos.

Es una verdad que no puedo soportar.
Quiero imaginar que te tengo con mi corazón,
sabés que no es fácil olvidar el amor.

Es la verdad que me hace mal.
De pronto me siento fuerte y grande
luchando por todo, contra todo
contra vos y tu recuerdo,
que se convirtieron en mi dulce dolor.

Y así sigo, hasta que muero ahogada
en las hojas que se hicieron invisibles
a mis esperanzados ojos,
y que cayeron al llegar el otoño de tu adiós.

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Lo que siento

Siento que ya perdí la esperanza,
que aunque luche con la verdad, no alcanza.
No está en ninguno de los demás
encontrar la paz.

Siento que estoy abandonada
nadie me escucha, nadie me mira,
por no darse cuenta que necesito ayuda,
porque me siento desesperada.

Siento bronca, odio y decepción
cuando leo el diario y pienso en Dios.
Siento ganas de morir
si miro el cielo y pienso en Dios.

Cuando pienso en morir quiero estar con él,
y cada día que pasa lloro sin lágrimas
la cruel realidad que en mi cabeza
me niego a aceptar.

Sólo quiero morir,
ya no puedo luchar,
necesito llorar,
necesito una mano, un abrazo
para poder, unas lágrimas soltar.

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Una Carta

Puede que esta carta no llegue a tus manos
Puede que no veas en el papel perfumado
Las lágrimas de mi alma que por tí he derramado.
Puede que esta carta logre conmoverte.
Puede que esta carta la rompas mañana.
Puede que esta carta sobre un cenicero
se vuelva ceniza, igual que mis sueños.
Puede que esta carta sirva para que tú
sepas cuánto te he querido
que te necesito y me desespero,
que de pena vivo y de pena muero.

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El Robo

Amanece en la ciudad casi vacía
vacía de esperanza y comprensión.
Son tus aires que recorren mis pensamientos infinitos,
revoltosos pensares que me llagan de dolor.

Amanezco con mis ojos ya vacíos,
vacíos de alegría e ilusión,
con mis ojos secos y lastimados
por ser vía de ríos salados.

Son tus imágenes gravadas en mi mente
las que desvelan y se apoderan de mi soñar,
consecuencia de ese robo sin consulta
es la pesadilla por la que atormentada estoy.

Un robo se ha producido en mi vida,
ese robo se llama desamor.
Ladrón suelto que se esconde
a mis ojos que lo buscan por rededor.

Él recorre mis sueños pisoteando
a su paso encomiendas de ilusión.
Muerta por amor y desesperanza,
ahogada entre mis lágrimas amargas,
sintiendo lejos, sintiéndome basta
llevando en mi alma miradas heladas,
como pesadas cargas, como castigos perennes
como palabras que duelen, como miradas que matan.

Por favor detente, que muero amándote en silencio
que lloro mirándote desde dentro.

Que grito mi amor, más no escuchas
cuando te miro desde el alma, llagada de tantos rechazos.
Cuando te miro desde el alma, quemada de tanta pasión encerrada
desde el alma, asesinada por el frío de tu indiferencia cansada.

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Dolor

Blanca es la neblina que me embriaga los ojos,
y no me permite verte así.
Tanto dolor que no puedo filtrar
y convertirlo.

¡Son tantos los días que me matan el alma!
¡Son tantos los momentos en que mi llanto escondo!
Para no llorar, simplemente...
Para seguir simulando, nada más...

Verte así, puro y mío en un sueño de ayer.
Verte así, ya no puedo, ya no más dulces sueños.

Es la dificultad que me provoca mi dolor vivo.
Es una piedra que me impide atravesar el muro
de mi indiferente mundo,
pues mi piedra es el mundo,
mi alma abarca el mundo...

Mira mis ojos desde lo más profundo de tí,
y, por favor mi amor, encuentra lo que vive escondido!
Tal vez, si ese día no soy un laberinto
puedas encontrarme y desenredarme.

Yo sé que es difícil, pero sólo inténtalo
Quizá me liberes los sentimientos y las palabras,
la inspiración, que me ha sido encapsulada.

Toma entre tus manos, usando tus dedos como garras,
y penetra en la raíz de mi dolor,
arranca de cuajo su misma esencia,
con eso, desaparecerá la nube y para mis ojos saldrá el sol.

Quiero poder sentirte mi amor, quiero poder vivir el aire,
poder besar tus ojos desde dentro, poder sentir la paz.
Ayúdame a ver la luz del día, no quiero oscurecer aún más tu noche.
Enredada entre tu cuerpo, compenetrada con tu aliento,
unidos, mezclados en un mismo ser.

Pero, no puedo! , no estoy capacitada para dar,
la pena que es carne viva en mis entrañas se alimenta de mi sed.
Por eso, si quieres, prueba arrancarme este peñasco,
para poder así amarte por fin, en infinita paz.

Para poder así, quitarme este miedo,
que me anula el deseo de volverme,
con la vida a reconciliar,
(Si te interesa volverme a amar).

© María Cristina Muguruza

Descarga gratuita y autorizada del escrito completo
"Mis Mareas"
de María Cristina Muguruza.