Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


Volver al Listado de autores
El juego de las escondidas

Bueno, me dijeron que sea breve y conciso ¿qué quién? Llamémosle los espíritus encargados de regir el tiempo. Ahora pienso en la palabra breve y todas mis musas se han confabulado jugando a la escondida ¡Haber, que den la cara! Y se me aparece la inocencia, esa primer idea que uno tiene del mundo cuando lo está empezando a conocer. Cree que esto es así, mas aunque no lo sea generalmente...

Sigo contando sin más remedio, tres, cuatro, cinco, y me encuentro con la curiosidad, esa inquietante sensación de quererlo descubrir todo y que muchas veces deriva en el descubrimiento de América para los más afortunados, mientras que el resto debe conformarse con haberle roto el jarrón a la abuela.

Prosigo, no paro de contar, ocho, nueve, diez y la picardía casi me sorprende, la misma que nos lleva a la astucia y a salir airosos de ciertos apurones.

Quince, dieciséis, diecisiete, me reverencio ante el amor. A veces llega antes, a veces después, pero siempre nos llega ese instante en que uno siente alcanzar el final de una búsqueda que nunca supo cuando comenzó. Claro que nunca faltan aquellos que continúan esa búsqueda hasta el fin de sus días, olvidándose con el tiempo el motivo de su empresa y transformándose en solitarias sombras que navegan por las oscuras plazas citadinas.

El conteo ha terminado, me doy cuenta que no he podido ser ni breve ni conciso, mas también me percato que alguien ha estado junto a mí desde el comienzo, casi antes que el resto. Es esa extraña sensación de creer conocerle desde vidas pasadas. El conteo en veinticinco ha finalizado, y me he dado cuenta que nuestra amistad jamás nos ha abandonado.

© Miguel Montenegro