Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Noche particular

Esta noche podría suicidarme,
pero quizás lo deje para mañana.
Lo mismo que hoy lo pensé ayer,
solo que más limitado,
más primitivo y vulgar.
Depende de cómo lo mire, triunfé hoy,
pero fracasé ayer y mañana
en esa difícil hazaña de combatir a la vida.
¡Cuánto presente me queda!,
cuanto presente, porque el pasado no existe
pues sólo quedan recuerdos
y de mañana no hay nada,
nada mas que más proyectos.
Mientras yo seguiré así, ausente
nostálgico y solitario
como un incansable guerrero
que cansado se ha quedado
de tanto luchar en vano.

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Aún no puedo descansar

Miro por la ventana
y compruebo con desgana
la cotidiana ironía:
los silencios más absortos
los murmullos más hirientes.
Descubro con demasía
que mi futuro termina
y mi pasado es futuro.
Me siento siempre desnudo
y hay algo que no lo dudo
el romanticismo murió
pero a mi no me avisaron.
Pero siempre hay en lo malo
una parte que es la buena
y tengo tu foto en mi mente,
tus cuencos claros, celeste,
tus labios tiernos y ardientes
que en el silencio de la soledad
es tu fantasma el motor
de mi desganado cuerpo
que se mantiene aún en pie
y no deja de buscarte
y aunque lo intente no puede
descansar hasta encontrarte.

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Complacencia

Ay noche fría, hambrienta noche
que me esperas tan paciente
que me quiebre a tus encantos
que me doblegue a tu frío.
Los bares están cerrados,
mi estómago está vacío
no me importan vencedores ni vencidos
porque cuando tus ojos lean
las palabras que yo invoco solo para darme fuerzas
y te rías como niña, yo te voy a dar la cara
en esta farsa de vida para que juegues conmigo
hasta que el sol me proteja.
Es mentira que no hay hambre
la gente está sin consuelo
el peregrino se escapa
y el valiente te hace frente
en una pequeña sala.
Vivir es un desafío
que a diario hay que someterse
hasta que llegue por fin
la misericordiosa muerte
que tanto se hace esperar.

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Esperar

Tus brazos rodean mi cuerpo en tinieblas,
mis manos tocando tu breve cintura
y tu pecho se aprieta lleno de sollozos
buscando resguardo muy cerca del mío;
tus ojos me muestran gotas de tristeza
que quiero y no puedo secar con mis labios
quizás son por otros y te salen solas
¡que solo me encuentro y estás a mi lado!;
y veo una lágrima que rueda despacio
y contengo mis ganas de chocar tu boca.
Los sentimientos son raros -me digo a mi mismo-
no son todo lo que yo pensaba, es más
bastante menos son, o bastante más
¿pero qué importa?
te tengo pero no del todo
que es peor que no tenerte
aunque tampoco estoy seguro
que tenerte sea lo mejor
¿pero qué importan mis dudas y dolores?
igual te quiero y no te tengo
y nada más.

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Trance

Veo un telón que titila
y un insano que prende una vela
una doble imagen me acecha
y la noche sin vos se hace eterna.
La oscuridad me consume
y tu tenue sonrisa se esfuma
y la loca cordura me abruma
cuando en mi mente retumba tu voz.
La tarde se mi hizo corta
jugando con tus encantos
la noche se me hace eterna
pensando en volver a verte
solo pensar en perderte
me hace volverme cobarde
pero un solo beso basta
para romper el encanto
y ver tu hermosa sonrisa
me devuelve al paraíso.

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Noche de excesos

De excesos es esta noche,
de un poco más que de alcohol,
tu silencio es mi condena más candente,
mi autoestima es mi más triste palpitar
y el absurdo del silencio de esta noche
es mi más triste pasaje al más allá.
Me dejaste como un chico sin juguetes,
solo y ebrio como un oso sin invierno,
y me quedo como un loco sin deseos
de seguir, como hasta hoy, con estos versos.
Van sesenta cigarrillos y es en serio;
van tres vinos, cien recuerdos y un café
va el silencio del vacío del reproche
sin tu eterno palpitar acá en mi coche.
Van los locos sin un norte,
van los ciegos sin su guía
y yo voy por mi camino
sin tu cuerpo en mi destino.

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Esquirla de un recuerdo

Una esquirla de un recuerdo
se incrustó en mi memoria
entró y revolvió la escoria
de nuestros pasados momentos:
entre un pasado punzante
vuelas en vuelo trazante,
pero tu imagen se escapa
como esa utopía que nunca se atrapa:
tu imagen se va seguro
como figura de humo,
como lágrimas nostálgicas
como fetiche de magia:
solas saltan mis lágrimas de sangre
en esta noche triste y de hambre
cuando escribo tu recuerdo y se que es vano
y por eso me despido con la navaja en la mano.

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Aguas muertas

Aguas tan, tan mansas que parecen muertos
vidas que por tristes parecen desiertos
hambre que andas sueltas tirando al destierro,
vagando sin dueño, ahogando los sueños,
pidiéndole al Padre que está allá en el cielo
salve a nuestra gente de vivir de duelo,
lejos de este mundo quedó su justicia
sobre las cabezas cuelga con pericia
la espada que corta de un golpe los sueños.
Aguas tan, tan quietas que parecen muertas
apagan la llama del alma a la gente
que camina lenta, triste e indigente
pensando y rezando por algo mejor
pero mientras tanto, esa gente viva
se va a la deriva como el agua muerta
rogándole al Padre que está allá en el cielo
salve a nuestros pueblos de vivir en duelo.

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Cavilaciones

Camino bajo la lluvia y sueño
con tu frágil figura de hada
que no es mía y tiene dueño
y despierto mojado y sin nada.
Lleno de tontas ideas el cesto
con tristes escritos que fallan
y ellos en su sufrimiento callan
cada dolor que yo apuesto.
Quizás el tiempo, de acá a otros cien años
cure mi recuerdo y borre tus mil daños.

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Utopía que resiste

Las fronteras son absurdos caprichosos
de funestos y egoístas personajes peligrosos
que hasta sacan, descarados, plusvalía
al país y a la utopía que fue tuya y era mía.
Corazón que no le falte si es humano,
sueñe que queda un camino cercano;
¡viva la causa del hombre explotado
que resiste y que se siente americano!
El que piense como yo tendrá problemas
pero enfrente con solvencia sus dilemas
cerca o lejos de estos días, habrá guerras
porque al pueblo no le dejan ni las tierras.
Compañero de la causa: hay esperanza,
pero ponga sus miedos en la balanza:
si es que opta por callar y hacerse el liso
no se olvide que detrás viene su hijo.

© Alberto Pablo Márquez