Conjuro Termal
Aguas termales del mundo... ¡Uníos!

Erase una vez…una República de Entre Ríos que se había consolidado en la última década del siglo XXI después de J.C., situada entre el “hijo del mar” y el “río de los pájaros”.

Se transformó al pasar los años, en un gran Oráculo termal, en la zona del Acuífero Guaraní. ciudad llamada Nueva Federación reinaban aquí: la diosa “Salto Grande”, la diosa “Termal”, y el dios “Turismo”.

Todos los monarcas que deseaban renovar sus mandatos, consultaban a esta Trinidad.

Pretendiendo salvar del atraso feudal, a los pequeños pueblos, con nuevos pozos termales.

Su otrora economía agrícola mono-sojal se fue conviertiendo en una economía turístico-obsesiva Mono-Termal

Sin importarles, el medio ambiente que les dejaban a las generaciones futuras.

Aquí principió el reinado de la diosa Termal, nadó durante centurias y, ancló sobre camalotales, juncos y repollitos de agua. Su alimento era a base de tunas, citrus, miquichis, burucuyá, miel de camoatí, perritos del agua, espermas de monos, carpinchos y yaguaretés.

Al ser la pionera en la Mesopotamia, la Nueva Federación, surgida de las cenizas, como el ave Fénix se embarcó sin querer con un boleto de ida hacia el primer gran diluvio termal, de la historia universal.

El eco sistema de la República de Entre Ríos, se fue deteriorando con cada perforación y la diosa Termal en el momento menos pensado, se corporizaba en los despacho de los gobernantes con sus conjuros ecológicos…

Ellos hacían caso omiso a pesar de que en su piel le crecían todo tipo de algas, nadie se cuestionaba, los motivos de este fenómeno. Estaban tan obnubilados por el dios Turismo. Este trabajaba día y noche sin descanso y era siempre acompañado por un coro de querubines, que le canturreaban ¡sos el primer per-fo-ra-dor! ¡sos el primer per-fo-ra-dor!

¿La diosa Termal aparecerá aparecerá en todo su esplendor cuando la bruma sea una sola imágen?
El verde creció paulatinamente en los tapiales y también en el interior de las casas.

Los sauces lloraban agua termal y los ibirapitás tragaban haciendo ijiup, ijiup, ijiup…con sus nudos como grandes ojos, comenzaron a inflarse, suplicando y mirándolo todo. Otros árboles más grandes y más añejos, se les formaban mantos movedizos, deslizándose por las noches hacia el Oráculo termal, con formas muy extrañas. Algunos se escondían detrás de los muros y asustaban a los turistas.

Los edificios públicos parecían alfombrados de una pátina musgosa, verdes y rojos.
No había necesidad de arreglarlos; lo mismo ocurría con los baches de las calles, que por años sufría la ciudad.

Las plazas eran cuidadas por los vecinos, pero en las tardes, las azaleas lloraban sin consuelo. El ocaso apoyaba su frente en el Oráculo termal y las golondrinas danzaban refugiándose en las gravileas en flor.

Cuando se acercaba la primavera, la diosa Termal aparecía y creaba confusión, porque no todos podían verla. En los ojos de algunos Federaenses afloraban vegetales menores a manera de pestañas, esto impedía ver a esta deidad en todo su esplendor.

Surgía entre las nubes, su cuerpo acuoso, iba y venía, con sus grandes ojos fijos… Sus cabellos de verdes sargazos, vestía túnica de líquenes, conchillas y aguas vivas, como una cinta multicolor bamboleante, en el mar del cielo nocturno.

Comenzaron a insinuarse en estos moradores, raras especies de mohos, sobre todo entre los cabellos y algunos menos, habían perdido totalmente su identidad, pero se reconocían por sus mensajes de textos y en el chat.

Estas primeras manifestaciones por el exceso de vapor termal, en la superficie y en la atmósfera fueron llevando a sus habitantes a cambiar sus hábitos:

Los monjes se convirtieron en seres terráqueos, los trabajadores caminaban hacia sus labores…pero los automovilistas eran encarcelados, aparecían los ciclistas en contramano estampillados en los parabrisas pasando ipso facto a otro mundos…

Algunos jóvenes dejaban sus adicciones, muchos otros se suicidaban sin dejar un porqué.

La educación comenzó también a cambiar; sólo era docente el que lo hacía por vocación. Sus sueños estaban equiparados con los sueldos de los funcionarios más importantes.

Por eso ésta tendió a orientar a los estudiantes, a amar la naturaleza, la poesía y la música.
Existían bibliotecas móviles en las plazas y los niños se acercaban buscando lecturas referentes al termalismo.

Habían dejado hacía tiempo los cyber y video-juegos porque no se sentían solos en todo lo que estaba ocurriendo.

Los adultos acompañaban este tiempo extraordinario de acercamiento al turista.

¿La diosa Termal aparecerá en todo su esplendor cuando la bruma sea una sola imagen?

Eran tantas las perforaciones que por el calor y el vapor del agua, volaban por los aires seres fantásticos de sal, ígneos y amorfos…

Y en las noches de tormentas, la diosa Salto Grande, gritaba como una gorda desquiciada y maquillada.

- ¡en lo que me han metido! ¡cómo puede ser! Si mis orígenes son “Derechos y Humanos”, donde en el Silencio era todo salud…

Cada dos por tres esta diosa sufría de insomnio, porque desde el lago emanaban olores nauseabundos por doquier. Las aguas bajaban y, se formaban pequeñas islas con ogros que enloquecían, aun más cuando llegaba la Semana Santa… aunque era característico oirlos en noches de luna llena, coreando a viva voz, …-¡somos de acaaa!…-¡somos de acaaa!

Al pasar el tiempo la diosa Salto Grande comenzó a transitar por una menopausia.

Esto trajo aparejado, una gran crisis energética, sumada a la proliferación de mejillones dorados que se introducían en su cuerpo.

La población se vio obligada a usar anguilas eléctricas, como lámparas, pero las manta rayas eran exclusivamente conducidas por los monarcas que consultaban una y mil veces el Oráculo termal.

Los nativos de la Nueva Federación, atribuían esta falta de luz a demonios eléctricos, que habitaban junto a los inquilinos, o en su defecto los sempiternos inmigrantes de la Vieja Federación y/o propietarios que optaban por este paraíso termal.

Existía una especie de psicosis, afirmaban que eran los de afuera, los culpables de todos estos males porque traían conductas desviadas, no solamente explotaban a sus conciudadanos, sino también homosexualismo, nunca visto en nuestra “cultura occipital” y menos aun cristiana.

Por esta terrible e incontrolable realidad, casi no había nacimientos. Solo las familias de la nobleza podían pagar a una cigüeña privada, ésta venía en un avión charter de París, con bebés rubios de ojos celestes…

¿La diosa termal aparecerá en todo su esplendor cuando la bruma sea una sola imagen?

Las aguas se ofuscaron y volviéronse, contra turistas y nativos. Los bañistas no resistían las altas temperaturas que sulfuraban ocasionándoles profundas quemaduras.

En este medio, comenzaron a reproducirse criaturas de agua caliente, con cabezas traslúcidas, cuerpos alargados y es su interior verdes fosforescencias.

Estas criaturas vivían en colonias en las capas subterráneas del Oráculo termal, su dieta muy balanceada de heces asiáticas, hongos cutáneos, soriasis, verrugas, caspa, seborrea, flemas como así flatulencias, traídas y arraigadas de las grandes capitales.

Algunas versiones decían que eran hijos de la diosa Termal, que copulaban en los túneles que comunicaban al parque termal con la antigua ciudad, estos nuevos ciudadanos del mundo… termal, pertenecían a una nueva especie que no eran ni de aquí ni de allá.

Los viejos habitantes de esta antigua metrópli en venganza de su oscuro destino, habían hecho posible al Homo- termalus.

Esta era la única oportunidad en que se le otorgaba la carta de ciudadanía termal federaense.

(Sin darse cuenta le resolvieron a la Antropología la histórica búsqueda del eslabón perdido)

A contramano del tiempo y después de haber sufrido cuatro asentamientos, ambos ríos se desmoronaron sobre los centenares de pozos termales, originando un gran Ojo de Agua, en toda la República de Entre Ríos. Sus vapores impregnaron de brumas hirvientes la atmósfera.

No debieron construir un arca de Noé, las bajantes aguas fluviales, termales y pluviales fueron dejando un enorme desierto de arena y lodo…

Una vez más, los nativos volvieron a creer en un futuro para sus hijos; ahora estaba de moda la industria del vidrio.

Esta materia prima tan antigua, este elemento transparente tan ecológico, los transportó hacia mundos invisibles…

 

© María del Huerto Zavalla
Imprimir todos los textos

Volver al Listado de Autores

Kronhela Ediciones Argentina - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ARGENTINA