Mondo Kronhela Literatura - Literatura On Line


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Abuelo


    ¡Te vi entrar... te vi salir!,

    estuve un tiempo en tus brazos,

    jugamos en esa plaza, y también en ese campo.

    Tus besos y tus caricias, fueron

    Como los helados y los dulces que en la infancia nos empalagan

    un rato.

    Pero después te espere; hasta olvidarte por años.

    Me dijeron que en el cielo, otros niños te adoptaron.

    ¡Yo! ¡te quiero abuelo lindo!,

    Y no sé, que nos paso...

    ¿por qué? Nos desencontramos.

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Abandonar

    Vivimos...

    abandonándolo todo,

    así nos educaron...

    ya fue, ya paso,

    Decimos a menudo.

    Y las cosas,

    y la gente abandonada,

    sigue allí...

    viviendo y girando,

    en la misma orbita.

    ¡Y a veces!

    como un cometa,

    volvemos a pasar...

    cerca de algo,

    que alguna vez abandonamos.

    Y esta igual, y nos sonríe igual,

    a pesar del abandono.

    ¡Que suerte!, que existen...

    el perdón y el amor,

    ¿Verdad lector?

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Atacar

    ¡El ser humano, es agresivo!,
    nada ni nadie, estuvo a salvo.
    Ni los chinos con la gran muralla
    ni los Troyanos con gladiadores,
    ni el Faraón con sus pirámides.
    ¡RODAS... con el coloso!.

    Los Judíos con su dios invisible.
    Ni Los Griegos con su filosofía,
    África con peligros y misterios.
    América con la temida bomba de neutrones;
    de alguna forma, el “Hombre” ¡se las ingeniara para atacarse... a si mismo!.

    Y se destruirá igual, ¡con un gas
    venenoso!, un virus novedoso...
    ¡Bacterias; asesinas cultivadas!.
    O enamorándose... de otro amor
    Imposible hasta el suicidio.
    vuelve a atacar, otra vez humano
    ¡pero recuerda siempre, ingenuo.

    Que tu destino... ¡será la muerte,
    hasta que tú la mates!

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Aprendiendo a sufrir

    Aprendiendo a sufrir,

    voy... por la vida.

    Y es a ella, a quien brindo

    Mi plegaria, y ella escucha

    y me cuenta... tantas otras,

    fundidas en los siglos que

    arrebata.

    Cuanta gente compone su milagro,

    cuantas vidas me ofrece y me relata;

    ¡Privilegio! es el mundo de los hombres,

    si los hombres, viviendo lo rescatan.

    ¡Aprendiendo a sufrir cada mañana,

    cada tarde y la noche con su calma,

    es que aprendo el valor del universo,

    que en su pecho me toma y me amamanta!

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Bienhechor

    Jugando al bienhechor, vivi casi toda mi vida; jamás algo fue mío.

    Ni siquiera la piel, que cubre mi alma.

    Los dioses, se quedaron, con mi fe, los ricos, con mi dinero y los pobres, con mi voluntad; entro

    en el tercer milenio, tan solo

    ... con la luz de la esperanza.

    Es algo que no pude dar...

    pues todos tenían de sobra.

    Hasta los muertos...

    tenían la esperanza de volver,

    ...¡algún dia!.

    Quizás, para devolvérnoslo todo

    y vivir, otra vida sin cadenas.

© Eduardo Julio Malnati
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