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El circo de los hermanos Wood

 

El show comenzaba, la gente se paró y empezó a aplaudir sin sospechar que esa sería la última función que daría el circo.

 

      Todos los viernes y sábados, el circo de los hermanos Wood habría sus puertas al público y miles de personas disfrutaban de sus hermosas funciones. Ubicado en el medio de un lúgubre bosque, este circo era uno de los mas prestigiosos de toda la antigua Europa y sus dueños los cuatro hermanos Wood eran gente mas que extraña. Nadie los conocía con exactitud y corría un rumor de que ninguno de los cuatro superaba el  metro de altura. Los espectáculos que esta rara gente ofrecía semana tras semana nunca eran iguales, es mas en los 10 años que llevaba el circo jamás hicieron la misma función dos semanas seguidas, debe ser por eso que el circo gustaba tanto a los habitantes del pueblo.

 

En fin estos cuatro hermanos llenaban sus bolsillos con su circo y pensaron que lo seguirían haciendo por mucho tiempo. Pero eso no fue así. El viernes 31 de octubre del año 1914 los cuatro hermanos organizaban su última función, solo que estos aún no lo sabían.

 

     El show comenzaba, las luces se apagaron, la gente se paró y empezó a aplaudir. De pronto, en el oscuro ambiente, dos esferas brillaron en el aire, una luz tenue empezó a invadir el lugar hasta que  pudo divisarse a Tim William, el presentador de los extraños actos del circo. La luz se encendió por completo y se pudo apreciar que Tim se encontraba volando sobre un globo aerostático, pero no cualquier globo, este era un pez globo gigante que aun se encontraba con vida y las dos esferas que se encontraban brillando en la oscuridad resultaron ser los ojos de este gran pez. Luego de la fantástica presentación, Tim bajo de la criatura de un gran salto seguido de unos efectos de humo muy bien logrados para la época. Al disiparse el humo la inmensa criatura ya no estaba. De todas las presentaciones que Tim había dado a lo largo de estos años esta fue una de las que mas gustó y deslumbró al público. Las presentaciones siempre solían ser muy originales hubo una en la que Tim salió de entre el público, una que cayó desde el cielo con un paracaídas e incluso otra que salió desde el interior de un elefante, pero ninguna fue tan impresionante como esta.

 

-¿Están listos para la función?- Preguntó Tim de un fuerte grito.

-Si- Respondió la gente muy ansiosa.

 

Comenzó entonces a presentar el primer acto de la noche, un joven de la India que con la magia de su flauta podía no solo dormir a las serpientes sino que también podía hacerlas bailar, cantar e incluso volar. El acto fue todo un éxito y luego de unos quince minutos la gente despidió al joven con un fuerte aplauso. Cayó el telón del escenario y luego de aproximadamente un minuto Tim volvió a salir, esta vez con un conejo sujetado entre sus manos. Lo presentó al público diciéndoles que el conejo que tenía era el próximo número. Al parecer era un conejo proveniente de China, el cual tenía la facultad de convertirse en humano cuando estaba siendo sostenido por la persona indicada. Mientras hablaba con los espectadores metía el conejo en un cañón, comentaba al público que pasaría el conejo por todas las personas que se encontraban dentro del circo y en las manos de quien el conejo se transformase en humano sería recompensada con un premio sorpresa. Al terminar estas palabras Tim disparó el cañón y el conejo salió expulsado por el aire. Cayó exactamente donde se encontraba Juan, el panadero, este lo sujeto con ambas manos pero no hubo ningún cambio en el conejo. Así, Juan lo pasó a la persona que tenía a su derecha. Estuvieron un largo rato repitiendo el proceso, hasta que finalmente en las manos de una joven el conejo mutó. Lo que hacía cuestión de segundos era tan solo un animal en ese momento se había transformado en un bello bebé.

 

     Un payaso gigante que media poco más de dos metros fue hasta el lugar de la mujer la tomo de la mano y la acompaño a el escenario, mientras otro payaso de la misma altura sujetaba al bebé. Una vez en el escenario Tim tiró al bebé un poco de agua fría y este volvió a transformarse en conejo.

 

-¿Como te llamas?- Preguntó Tim a la joven mujer.

-Victoria- Respondió ella.

-Bueno Victoria déjame contarte que tú has ganado dos premios. El primero te lo daremos cuando comience el tercer acto. Y el segundo premio no te lo podremos dar hasta finalizar con el show -

- De acuerdo, me parece muy bien-

 

      Al pronunciar estas palabras el telón se volvió a bajar y los aplausos volvieron a aparecer. Hasta ahora el show era todo en éxito.

 

      Esta vez hubo una pausa más extensa hasta que Tim volviera al escenario, diez minutos aproximadamente. La joven victoria acompañaba a Tim esta vez y fue presentada como la protagonista del tercer acto pero no ella sola si no que ella junto a un mago, un mago proveniente de Francia. Los mismos payasos gigantes que la habían aproximado al escenario trajeron una caja gigante con una puerta para introducir algo o a alguien dentro de esta. El mago pidió a Victoria que por favor entrara en la caja y esta obedeció, el mago cerró la caja de un brusco golpe,  preguntó al público si querían ver que Victoria desaparezca a lo que el público respondió con un fuerte si  

-claro que no- respondió el mago al público-yo no puedo hacer eso por que…

 

Mientras el mago mencionaba estas palabras, abrió la puerta de la caja en la que se encontraba Victoria, solo que esta ya no estaba. El aplauso no tardó en llegar,  rápidamente el telón calló, los payasos retiraron la caja vacía y el mago abandonó el escenario. Un payaso de menor tamaño que los anteriores pero el doble de ancho ingresó al escenario informando que el espectáculo había finalizado, cosa que asombro mucho al  público ya que por lo general las funciones duraban entre ocho y diez actos y siempre el último acto era uno de despedida muy bien organizado. Sin otra opción todos los espectadores empezaron a abandonar el circo. Todos menos uno, que al parecer era el novio de Victoria. Mientras tanto el joven mago francés y Tim discutían.

 

-¿Como no sabes donde esta?- le decía Tim al joven e inexperto mago.

-No, ya te dije que yo no quería hacerla desaparecer, lo único que quería era hacer un truco, una ilusión, yo nunca podría hacer desaparecer a una persona de verdad, solo hago ilusiones-

-Bueno entonces evidentemente aquí estamos ante un grave problema, tendremos que ir a hablar con “ellos” seguramente sabrán que hacer-

 Al decir “ellos” Tim se refería a los hermanos Wood, que vivían en una casa ubicada muy cerca del circo, solo Tim y algunos payasos conocían su ubicación. Luego de una breve caminata por el bosque finalmente llegaron a la casa de los cuatro hermanos, o mas bien donde solía estar. La casa ya no se encontraba en su sitio habitual, en lugar de esta se encontraba una pequeña planta con una nota enroscada en la punta, esta  decía lo siguiente:

 

Querido Tim:

 

   Suponíamos que ante el gran problema que te inquieta pensarías en venir a pedirnos ayuda a nosotros, por eso al enterarnos de lo ocurrido decidimos marcharnos para siempre. Por el momento no tenemos una solución para el problema, por lo tanto el circo no volverá a abrir sus puertas. Nosotros regresaremos a nuestra tierra natal, y si las aguas se calman, algún día volveremos por ti. En cuanto a aquel inútil mago avísale que volveremos también por él y nos vengaremos ya  que él fue quien destruyó algo que nos tomo años cosechar.

                     Hasta algún día.

                                     Los hermanos Wood.

 

Al terminar de leer la carta ambos sabían que se encontraban realmente en un serio problema.

 

        Volvieron al circo. Tim explicó a los payasos lo ocurrido, pero a ellos la noticia no pareció importarles.

Le explicaron que tenían una solución al problema. Para poder ejecutar correctamente el plan de los payasos primero deberían abandonar el circo todos los espectadores, y había uno de ellos que parecía no querer retirarse. Tim fue hablar con él.

 

 -Perdone señor, pero debe retirarse, la función ha terminado-

 -Lo que ocurre es que victoria, mi novia, aun no ha salido- dijo el hombre a Tim

 -¡Ah! Ya veo usted es el novio de Victoria. Ella ya ha salido del circo, y dijo que lo esperaría afuera-

 -¡OH ya ha salido! Bueno de acuerdo me fijare si la veo, gracias y disculpe las molestias-

 -No es problema, hasta luego señor-

 

      El hombre abandonó la gran carpa que era el circo, pero afuera ya no había nadie. Se dio vuelta y dirigió su mirada al circo. Gran sorpresa se llevó cuando vio que la puerta por la cual el acababa de salir ya no existía. Pero aún mas se sorprendió cuando vio que el circo entero se encontraba levitando casi a un metro de altura, lo próximo que divisó fue una larga fila de caballos blancos que tiraban del circo el cual tenían atado con riendas. Empezó el circo así a tomar vuelo siendo llevado por los caballos y poco a poco desapareció dejando en su lugar una larga franja con siete colores distintos entre ellos.

 

      Muchas lunas pasaron y jamás aquel hombre volvió a ver rastro de Victoria y mucho menos del circo. Pero debes en cuando se encuentra con  franjas de colores igual a la que ese día vio, al acercase a ella esta desaparece al instante, como burlándose del joven al cual la han arrancado del alma de su amada por siempre.

 

© Lucas Serafini
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