Solidaridad: Alteridad y distanciamiento

Primero cabe aclarar que la solidaridad constituye un valor fundamental de la sociedad actual, en este sentido la solidaridad es el gran bien del que se sirve esta para “integrar” es decir, regular, entrometerse en su vida, instaurar la ley, determinar verdaderos y falsos, buenos y malos, etc, en el seno de lo que antes se encontraba fuera de la ley. Por lo tanto, todo lo que sigue a continuación partirá de una verdad fundamental: la solidaridad es uno de los valores mas importantes a destruir. ¡Levantémonos todos a favor del odio, la indiferencia, el cinismo y la miseria!.

Frecuentemente consideramos que ser solidario, implica identificarse con el otro, es decir, el típico pensar: “y si yo estuviese en su situación querría que me ayuden”, o razonamientos por el estilo. Lo cual nos lleva a desenmascarar dos grandes operadores en este tipo de pensamiento: la identificación con el “otro” que señalé en el comienzo, y un cierto “principio de distanciamiento” en la relación entre: yo y “el pobre hombre muerto de hambre que tengo tirado delante mío”. Aunque, estos dos, no son tan así, porque como veremos pronto, se implican mutuamente.

Partiendo de lo primero: “identificarse con el otro”, lo que constituye casi la esencia de la solidaridad señala en principio, la existencia de: Yo y el Otro. En esta relación entre Yo y el Otro, este otro me es dado preexistiendo a mi mismo, e innegable, pero, “Yo” me puedo negar a verlo, aunque así me convierto en un perverso. Es decir, “Yo” soy un perverso. Sin embargo, ¿Quién o mejor dicho qué es el “Otro”?. Recapitulemos: Voy caminando y me encuentro por la calle con un hombre, tirado en la calle, sucio, pobre y pidiendo limosna, este hombre viene a ser el “Otro”, en ese caso si “Yo” no lo veo como “Otro” y no me identifico con él pensando: “Y si yo estuviese en su situación querría que me ayuden” paso a ser un cínico, individualista y egoísta que ignora al “Otro”. El punto clave de esta cuestión se reduce a una palabra: “querría” la cual aparece en tiempo futuro.

Y que hable en futuro es muy importante. En primer lugar cabe preguntarse: ¿Es determinable el futuro? y ¿Alguien puede aspirar a que el futuro nos sea dado de la misma forma que nos es dado un “Otro”?. La primera respuesta evidentemente es negativa. Pero, de la segunda podemos decir, nadie puede aspirar a eso, con excepción de quienes se encuentran en la lógica del “Otro” es decir, los que aspiran a la seguridad en términos generales. Ahora el terreno se ha vuelto mas claro (aunque sea para mi), la solidaridad es fundamental en la sociedad porque introduce el asunto del “Otro”, y este “Otro” a su vez trae aparejada toda una gama de concepciones pre-hechas. El “Otro” es el papel donde los instrumentos de poder: medios de comunicación, escuela, gobierno, padres, etc escriben y construyen el “Yo”. En este sentido, no es casualidad que medios de comunicación, escuela y gobierno, en su distribución de información busquen ser “objetivos”, pues el objeto y el Otro son similares íntimamente: ambos preexisten al yo, y les son dados a este. Y la objetividad funciona como garante del objeto.

Por fin puedo llegar a la segunda cuestión, la cual, como dije antes, implica la “identificación con el otro”, esta es, el distanciamiento. Entre el “Yo” y el “Otro” existe una distancia, esta es: física y temporal en rasgos generales. Pero tiene implicancias mas importantes: el hecho de que yo vaya caminando por la calle y me encuentro con el “pobre-Otro” marca una relación, pero a su vez, una relación que sucede en ese momento y que antes no sucedía. En esta relación, soy responsable por el Otro, o sea, debo actuar responsablemente y no pasar delante suyo y escupirlo o patearlo, sino, darle una moneda o aunque sea hacer el gesto de que carezco de dinero. Esta actitud solidaria, bondadosa, deja en evidencia la hipocresía, falsedad, y auto afirmación masturbatoria que implica este sentido de responsabilidad y de relación con el otro, o mejor dicho, la existencia misma del Otro. ¿Por qué? Porque al darse la responsabilidad cuando me encuentro con el Otro, antes, en mi vida cotidiana, de todos los días estoy librado de esa responsabilidad. Identificarse con el Otro no es algo que suceda constantemente de forma infinita, sino que sucede algunas veces, por lo tanto, puedo actuar irresponsablemente. Para poner unos ejemplos, puedo estar inscripto en el partido comunista y tomar coca cola en mi casa, puedo desear mejoras en la educación para todos y asistir a una escuela privada que recibe subsidios del estado, puedo donar dinero a greenpeace y desperdiciar hojas de papel jugando con ellas. Es muy importante que suceda esto pues sino la mayoría de las contradicciones que ocurren en la sociedad la erosionarían inevitablemente. Este es el primer punto de esta distancia que quería resaltar, y proponer también, el fin del “Yo” y del “Otro”, es decir, atreverse a pensar sin un “Otro” ni nada por el estilo que marque la verdad y falsedad de un acto. El segundo punto tiene que ver con el fundamento del Poder. Este se da en la forma de la relación, de la distancia, el poder separa necesariamente. Y así adquiere un doble carácter: separa y pone al alcance siempre que se concuerde con él, pues, él es lo que esta entre medio, por ejemplo, si voy por la calle y me encuentro con un pobre, el poder ya actuó, en primer lugar, en el momento que lo determine como pobre y cuando me determine a mi como no siendo pobre, pues como dije antes, no existe distancia entre Uno y Otro. Yo soy responsable de su pobreza, por lo que yo soy pobre en algún sentido, y la pobreza así pierde su significado. Pero lo que interesa es la razón de la distinción que hasta el momento no habíamos observado. Lo que marca la distancia, y posibilita la relación, lo que representa al poder en este ejemplo no es nada menos que el dinero, la moneda que le entrego al pobre al reconocerlo como tal, como “Otro”. así abandono mi responsabilidad como abandono la moneda volviendo a la tranquila irresponsabilidad de mi vida cotidiana, y el hombre allí tirado carga con todas las significaciones que la alienación que produce el dinero le carga. La moneda entregada termina siendo una carga mucho mas pesada de lo que realmente parece. Es el acto que legitima todas las instituciones, todas las relaciones de poder, y todo lo que ellas mismas implican. Es decir, el darle la moneda al pobre, es por un instante la legitimación del dinero, de la separación y al fin y al cabo, la legitimización de la pobreza misma.

 

© Federico Javier Gorga
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