Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Con ella

Deslicé las bragas por las escuálidas piernas
y besé lo negro que había en aquella mujer
tan blanca.
Torpemente asumí mi posición de hombre
sobre su cuerpo ya desnudo y atento
a cada una de mis caricias y besos
vi cómo en verdad se alzaban
pájaros hasta el techo contentos de volar
haciendo ruidos mundanos.
Con ella o contra ella subimos juntos
a un cielo desahuciado y solitario
gritamos o cantamos contra nosotros
o por nosotros.
Eso nunca se sabe.
Luego cada hoja que cayera, cada rumor del mar
me la recordaría... tan blanca, tanto tiempo acumulado
que olvidé para poder así tener recuerdos.

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Vuelta a casa

Vuelta a casa
a la jaula enorme
donde el polvo de los años hizo estragos.
Me veo claramente asomado a la ventana
y barajando la idea del suicidio.
Me veo alucinar frente a frente
con el ojo de mi glande
recién descubierto
y suspirar de placer
con su llanto alucinante.
Y una puerta sigue lastimera quejándose cuando la abro
Y un par de zapatos testimonian que tuve otra edad
Y suena el tiempo hueco.

Vuelta a casa
con besos agrios que agrian el sabor de las bocas
y ver que a estas personas con las que crecí
la vida les ha salido mal.
Mirar fijamente el piano.
rozar las teclas
y que surja torpemente "Para Elisa"
Músicas para una fotografía.
Y marchar para siempre.

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Arte y decoración

Mi madre compraba todos los meses
Una revista de arte y decoración.
Se sentaba en su sofá de piel pelo de rata
Y ojeaba esas salas de estar impresas
Esos dormitorios con tapices luminosos
Esa muselina espiritual cayendo levemente
Por las butacas y las sillas como ánimas.

Mi madre compraba todos los meses
Una revista de arte y decoración

La cisterna que no gotea, no funciona,
Un paragüero de cartón
Una mesa de centro con flores marchitas
Una cama sostenida por ladrillos
Pues las patas se quebraron para siempre
Aquella noche dulce y última.

Mi madre compraba todos los meses
Una revista de arte y decoración.

No sé por qué.

© Juan Antonio Gallardo