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Lucha entre Amor y Mente

De los momentos de pasión, de las idas y vueltas de tu corazón. Tu amor es como un sueño a la deriva, sin otra visión que la de su propia piel. Y eres tan peligroso como Judas sin sus treinta monedas. Ay...

¿cuándo pararás de hablarme al oído? ¿No ves que tu hechizo ya está hecho? ¿Por qué no me absuelves ya de esta carga de cartas sin respuesta? ¿Por qué continúas besando mis manos si nunca contestas su llamado? ¿Será que los Cielos me están castigando? ¿Qué he hecho de malo? ¿Hurgado otras almas, despertado mil deseos? Pero ¿quién es capaz de juzgarme por callar suspiros cuando este amor a quien le estoy escribiendo no devuelve mi deseo, y ni siquiera dice hasta luego? ¿Quién se atreve a desafiarme con sus raciocinios? ¿Quién se cree competente como para amenazarme de esa manera? ¿De qué sirven tus neuronas comparadas con mi pasión? ¿Qué tienen para ofrecer más que lamentos y gemidos? ¿Acaso tus nervios sienten esto? ¿Acaso ellos defienden al alma?

Tus palabras no sirven más que para agotar la paciencia. No sirven para hacer el amor, no tienen poder de vida sobre lo que siente mi corazón. Yo soy la que escucha su llanto, yo soy la que comparte su sueño, yo soy la que no sabe cómo comfortarlo y aquietar sus aguas y miedos. Tú no eres el que siente su corriente arrebatar recuerdos y mezclar pasiones. Yo soy la única que siente su pesada gravedad como una carga hacia el infierno de los corazones perdidos.

¿Cómo harías para drenarle sangre a un órgano sin amores correspondidos? ¿Cómo le harías entender que su vació se podrá llenar después? ¿Dime cómo se hace para decirle que no está solo, que sus sueños pueden ser devueltos al mar y que el mañana dispondrá a desenrrollar sus mensajes. Y que cuando lo haga, el Sol saldrá, coqueteando a la Luna para invitarla a bailar la danza del Beso terno? ¿Cómo decirle que lo ayudaré a que esto sea posible, que recojeré cada una de sus piezas y las uniré con inmensos te quieros..? ¿Sabes lo que está pensando en este momento?

Está recordando tus siluetas de hombre, indagando todos tus recovecos, imaginando tu cuerpo al descubierto. Sus memorias me estremecen de tal modo... sigue evocando tu nombre a los dioses, repitiendo secuencias del ayer. ¡Ay corazón! ¿Por qué de tu inmerecido dolor? Tus heridas me hieren tanto como a Cristo su cruz. Sigue.. sigue rememorando su cándido hedor, el hedor de dos almas entrelazadas que suspiran deseo y detienen el tiempo de la razón. Sigue su sueño hasta donde más no pueda, y vacía todas tus lágrimas, y vuélvelo a llenar con nuevos sueños. Sólo de esa manera podrás volver a ser tú mismo, sólo entonces te sentirás un poco más vivo. Sugiéreme jugar al soñar eterno y yo lo haré. Ordéname revivir el pasado y yo lo cumpliré. Exige que sacrifique mi cuerpo y yo lo haré sin dudar. Dime que rece el credo al cual no creo y yo obedeceré. Pídeme cualquier cosa que yo te serviré. Pero sigue soñando, sigue mandando mensajes a la mar. Sigue escribiendo a pesar de su adiós. Porque nadie nos quitará las ganas de seguir viviendo, de seguir invocando al príncipe azul.

Tu amor sigue causando estragos aquí dentro al fantasear con tu piel. Eres el peligro a la insanidad cruel.

¿Cuándo pararás de hablarme al oído? ¿Por qué continúas besando mis manos si nunca contestas mis latidos? ¿Por qué me juzgas y me desafías con tu raciocinio? ¿De qué sirven tus neuronas comparadas con mi pasión? Si tus palabras no sirven para hacer el amor, no tienen poder de vida sobre lo que siente este corazón? Yo soy la que escucha su llanto, yo soy la que comparte su sueño, yo soy la que no sabe cómo comfortarlo y aquietar sus aguas y miedos. Tú no eres el que siente su corriente arrebatar recuerdos y mezclar pasiones. Yo soy la única que siente su gravedad irse hacia el infierno.

¿Por qué me recuerdas aquellos momentos, las idas y vueltas de tu corazón deshonesto? Esfúmate con el viento. Deja de pisotear el mío y escribe un final a esta historia con tinta para que no vuelva a borrarse con la briza de tu cuerpo.

© Mariana Del Vecchio