Andando

Aprendí andando
a curarme las heridas
con mi propia saliva.
A soportar el dolor y el fracaso
con el corazón y la mente en reposo.
A apurar el tiempo de la reflexión,
como única garantía de mis acciones.
A acomodarme y desacomodarme,
según vengan los golpes
y a buscar en las profundidades,
la recuperación que nadie buscará por mi.
Con estos pertrechos y algo más...
ambulo por la vida,
con cierta seguridad
contra el mal de los tontos
y aquellos que provienen de mi propia vanidad
.

 

© Daniel Barceló
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